viernes, 2 de marzo de 2012

Los caballeros de la Sierra. Cuenca



En el fuero de Molina de 1112 se menciona por primera vez la figura de los Caballeros de Sierra o los Caballeros de la Sierra. Estos tenían como principal misión la defensa de los bosques, encinares, pinares y sabinares, árboles y arbustos, pastizales, cobros del uso de estos bienes y montazgos. Serían una especie de guardas forestales armados.



Hernán o Ferrán Pérez de Teruel, padre de Alvar Pérez de Montemayor que fue fundador del convento de la Concepción Franciscana de Cuenca,  junto al parque de San Julían en la Calle de los Tintes,  pudo ser caballero de la Sierra en Cuenca en 1457­ 1458  y  entre el 1466 y el 1467, alcalde de Cuenca  entre 1467 y 1468 y almotacén  entre 1469 y 1470.  

El abuelo  de Alvar,  hijo  de Hernán  el Viejo,  llamado  Juan  Sánchez  de Teruel,  podría  haber sido Alcalde de Cuenca entre  1444 y 1445  y caballero de la Sierra entre 1466 y 1467, en los años que lo fue su hijo el padre de Alvar.

También los Montemayor fueron Caballeros de la Sierra.


Armas de los Sanchez de Teruel. 

Un  buey superado  por una  estrella  de ocho puntas.



TERUEL. MONTEMAYOR. CHINCHILLA. BRIONES. GARAVATEA son familias  judeoconversas presentes  en los padrones de hidalgos a finales del XVI.

Los Garabatea están emparentados  con los Pérez de Teruel, de   origen hebreo y con parientes procesados por judaizantes.

Los  Chinchilla  parecen haber desaparecido de Cuenca en el siglo XVII.

De origen conversos son los Alcalá, Briones,  Cabrera,  Cañamares,  Cañizares,  Chinchilla,  Chirino, Castillo, Guadalajara, Jaraba,  Luna, Madrid, Molina, de la Muela,  Páez  de Écija, Toledo, Valdés, Velázquez  de Cuellar. Todos ellos  suelen enlazar entre sí  y eran  la  base  de  la  oligarquía  concejil  y  de la  nobleza  local conquense. En el siglo XVI  más  de las  tres  cuartas partes de las  familias hidalgas  conquenses judeoconversas y  que siguieron practicando  el judaísmo tiempo después de su aparente conversión.  Por tanto,  no les  afectó  la  expulsión  de 1492,  ya  que  nominalmente  eran cristianos,  pero  la Inquisición  se ocupó de ellos desde  que  se estableciera en Cuenca en 1489. Esto ocurre con Ferrand o Hernán Pérez de Teruel, padre de Alvar,  con Pedro de Teruel y Diego de Montemayor que  son tíos paterno y materno de Alvar Pérez de Montemayor.

De los judeo converos de Cuenca vienen, entre otros,    los  condes  de  Toreno, de la  Ventosa y  de Cervera;  los  marqueses de Caracena del Valle, de Valdeguerrero, de la Peraleja, los duques de Huete y  los Vizcondes de Huerta, emparentados con los conde de Cervera- Cervera del Llano- y vizcondes de La Parra de las Vegas.


 El Muy Ilustre Cabildo de Caballeros y Escuderos de Cuenca constituye el cuerpo colegiado de la nobleza conquense, sin perjuicio de los demás privilegios seculares reconocidos por Alfonso VIII, Sancho IV, Alfonso X y sus sucesores. Desde el siglo XVI dirige y organiza la solemne procesión del Santo Entierro en la noche del Viernes Santo, participando en la misma como escolta de honor del Santo Sepulcro, en colaboración con la iglesia del Salvador, como ratifican las concordias con la parroquia de 1927, y en coordinación con la Junta de Cofradías, organizadora y reguladora de la Semana Santa de Cuenca, declarada de Interés Turístico Internacional.

Compuesto por Caballeros, Escuderos e Hijosdalgo sin oficio de armas con solar asentado en Cuenca, fue instituido bajo la advocación del Espíritu Santo y con el apóstol Santiago como santo patrón en el siglo XII en fechas de la reconquista de la ciudad por Alfonso VIII de Castilla, junto con otros dos cabildos: el Catedralicio o de clérigos y el de "Guisados de Caballo" formado por las milicias de caballería villana o parda. Los estatutos tardomedievales lo denominan "Ylustre Cabildo de Caballeros Hijosdalgo de la Noble Ciudad de Cuenca". Esta nobleza local fue compaginando de forma creciente sus labores militares, concejiles y religiosas, teniendo representación tanto en el Concejo de la ciudad, participando en las decisiones y en la elección de cargos tales como los Alcaldes de Hermandad, auténticos alguaciles o comisarios de justicia o los Caballeros de la Sierra con la misión de vigilar los bosques, pastos y ganados, como en la Procuración en Cortes, siendo algunos de sus delegados: Gómez y Luis Carrillo de Albornoz, Mosén Diego de Valera, Lope Vázquez de Acuña, Honorato de Mendoza, hijo primogénito de Juan Hurtado de Mendoza, señor de Cañete, y de su primera mujer, doña Inés Manrique, o Luis Pacheco de Silva, señor de Villarejo de Fuentes y su tierra, hijo de don Alonso de Silva II Conde de Cifuentes Alférez Mayor de Castilla y de la varonil doña Beatriz Pacheco, condesa de Medellín con quien casó en segundas nupcias.

El 2 de julio del año de 1565, siendo el obispo de Cuenca don Bernardo de Fresneda, confesor y consejero del rey Felipe II, se agrupó en una cofradía fundada con limpieza de sangre en la Iglesia de El Salvador por los nobles y familiares de la Inquisición Juan del Barrio y Alonso de Pedraza, bajo la advocación de la Virgen de la Soledad, de quien era muy devota la reina consorte doña Isabel de Valois. Por bula del Papa Clemente VIII de 1602, tiene el privilegio de organizar en exclusiva la procesión del Santo Entierro. Por las mismas fechas se adoptó el estandarte con el que el Cabildo se distinguiría en las ceremonias religiosas y actos públicos: un pendón de damasco negro con las Armas Reales de Castilla en el anverso y la Cruz de Sancti Spiritus en el reverso. Mediante Real Cédula de 6 de septiembre de 1573, el Rey Felipe II se dirigió al Cabildo de Caballeros de Cuenca, así como a otras corporaciones nobiliarias, con el ánimo de que éste se constituyera en Maestranza e hiciera periódicamente alardes y paradas militares que les sirviesen de entrenamiento para la guerra. Varios de estos juegos de guerra realizados por los caballeros del Cabildo se describen con detalle en las diversas visitas que los reyes hicieron a la ciudad de Cuenca.

En un documento de 1787 es calificada como "célebre y venerable hermandad de caballeros distinguidos con la advocación de Nuestra Señora de la Soledad", y también ha sido denominado "Cabildo de Caballeros de la Virgen de la Soledad y del Santo Sepulcro". A finales del siglo XVIII incorporó asimismo a sus posesiones el llamado "vínculo de Torralba" el cual heredó de doña Petronila de Jaraba.