lunes, 24 de septiembre de 2012

El otro Alfonso XII.


Alfonso XII, 1453-1468.

Hijo de Juan II y de su segunda mujer, la princesa Isabel de Portugal. Hermano de la que será la conocida como reina católica, Isabel de Castilla.

Hermanastro de Enrique IV, sucesor de su padre en el trono castellano.

Enrique IV nace en 1425 y muere en 1474.

En su corte destacan por su relevancia Miguel Lucas de Iranzo, condestable del reino, el converso Diego Arias, como contador mayor del reino, y Beltrán de la Cueva.

En 1440, a la edad de 15 años, en una ceremonia oficiada por el cardenal Juan de Cervantes y Bocanegra, se celebró el matrimonio del príncipe Enrique con la infanta Blanca de Navarra, hija de Blanca de Navarra y de Juan II de Aragón y de Navarra por su matrimonio y padre en su segundo matrimonio de Fernando el Católico. Este matrimonio había sido acordado en 1436 como parte de las negociaciones de paz entre Castilla y Navarra.  La dote de la novia incluía territorios y villas previamente navarros pero ganados por el bando castellano durante la guerra, de tal forma que los castellanos entregaban lo que luego recibirían en calidad de dote.

En mayo de 1453, el obispo de Segovia y luego de Burgos Luis de Acuña y Osorio, arcediano de Valpuesta en Burgos, declaró nulo el matrimonio de Enrique y Blanca, atribuyéndose a una impotencia sexual de Enrique debida a un maleficio.

Enrique IV contrajo segundas nupcias, en el año 1455, con Juana de Portugal. Del nuevo enlace nació una hija, en el año 1462, la infanta y heredera doña Juana, apodada la Beltraneja,  y que en un futuro sería la causa de la guerra civil por la cuestión sucesoria al trono.

Enrique IV, más seguro de sus propias fuerzas, comenzó a distanciarse del marqués de Villena y busca el apoyo de otros nobles, como los Mendoza y Beltrán de la Cueva, quien ocupó el puesto vacante dejado por el de Villena.

Desde principios de 1456 fue paje de lanza del rey Enrique IV de Castilla, a quien conoció cuando poco después de ser coronado el monarca marchó a luchar en Granada; camino de esta ciudad fue hospedado con grandes honores por el padre de Beltrán, y Enrique IV, agradecido, se lo llevó consigo a la corte. El año siguiente recibió su primer título, el de señor de Jimena  en Jaén. Beltrán se ganó la confianza real y dos años después pasó a desempeñar los cargos de maestresala y mayordomo; este mismo año de 1458 fue honrado con el hábito de la Orden de Santiago, entregándosele la encomienda de Uclés , la más importante de la Orden.  En 1462 casa con Mencía de Mendoza y Luna de los I duques del Infantado y por tanto nieta de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. Sustituyó en el puesto de valido real a Juan Fernando Pacheco, marqués de Villena, lo que significó la aceleración de su ya veloz carrera. Fue titulado conde de Ledesma, recibiendo en señorío numerosas villas castellanas hasta entonces de realengo  como Atienza, Cuéllar, Ledesma, _el condado de Ledesma le fue concedido por Enrique IV  el 23 de abril de 1462 al ser acordado por intermediación regia su matrimonio con Mencía de Mendoza y Luna_, Molina, Mombeltrán, Pedro Bernardo y Roa, entre otras, constituyendo uno de los dominios territoriales más extensos del reino, fue nombrado Alguacil Mayor de Úbeda.

Alfonso, con apoyo de gran parte de la nobleza castellana en el año 1465 en el episodio conocido con el nombre de Farsa de Ávila fue coronado rey de Castilla.

Alfonso nació en Tordesillas, Valladolid, el 15 de noviembre de 1453.

Pocos meses después, el 22 de junio de 1454, Juan II falleció y dejó por heredero del trono a su primogénito Enrique.

En el testamento de Juan II se dispone que el infante Alfonso sería el administrador de la orden de Santiago, vacante desde la muerte de Álvaro de Luna. Al cumplir los catorce años, el infante sería nombrado maestre de la orden. Hasta entonces teniendo en cuenta la minoría de edad del heredero, varios nobles de la confianza regia serían sus tutores.
Se forma una liga de nobles entorno a Alfonso dirigida por el marqués de Villena, Juan Pacheco, señor de Belmonte.  Nacido en 1419 y que muere en 1474.

Otra de las disposiciones del testamento de Juan II fue nombrarle condestable de Castilla. Hasta la mayoría de edad de Alfonso a los catorce años sería condestable Ruy Díaz de Mendoza, mayordomo mayor de Enrique IV entre 1454  y 1472.

Ruy Díaz de Mendoza. Conde de Castrogeriz  y señor de Morón de Almazán. Nace en 1426 y muere en 1472.

Juan II de Castilla da al adelantado mayor de Castilla, Diego Gómez de Sandoval y Rojas, el 11 de Abril de 1426 el título de conde de Castrojeriz. Fue confiscado en 1445 por su apoyo a Juan II de Navarra y entregada la jurisdicción de la villa de Castrogeriz al marqués de Villena. Éste la trocó, en 1452, por la villa de Iniesta con Ruy Díaz de Mendoza a quien los Reyes Católicos concedieron el título de conde de Castrojeriz  el 12 de abril de 1476. Es el primer conde de Castrojeriz hijo de Juan Hurtado de Mendoza, el Limpio y sigue a su padre en el oficio de mayordomo mayor.

Alfonso era cabeza de un importante patrimonio centrado en la provincia de Ávila. Era señor, entre otras de las ciudades de  Huete, Maqueda, Escalona, Sepúlveda, Soria y Arévalo.

Residía con su hermana Isabel en la corte de su hermanastro  Enrique, situada con mayor asiduidad en la ciudad de Segovia, al menos hasta 1462.

El valido y favorito de Enrique IV es Beltrán de la Cueva.

Nacido en Úbeda, Jaén,  hacia 1440 y muerto posiblemente en Cuéllar, Segovia, en noviembre de 1492.

Acumuló numerosos títulos hasta ser nombrado duque de Alburquerque en 1464. Luchó a favor de Enrique IV contra la nobleza tras la Farsa de Ávila, y de Isabel la Católica en la guerra de sucesión.

Beltran de la Cueva desplaza de la corte al marqués de Villena. Desde ese mismo momento comenzaron las conspiraciones, dirigidas por Pacheco, su tío-hijo de un primo hermano-, Alfonso Carrillo de Acuña, hermano del I duque de Huete- también en el bando Alfonsino y en abierta oposición luego como los citados a la princesa Isabel en apoyo de la princesa Juana- arzobispo de Toledo, y el hermano del marqués de Villena, Pedro Girón, maestre de la orden de Calatrava y aspirante a una boda con la princesa Isabel que hubiera puesto definitivamente Castilla en manos de estos nobles. La negativa de Isabel a esta boda y su elección de Fernando de Aragón será una de las causas desencadenante de la guerra  de sucesión en Castilla entre  1475 y 1479.

Los planes urdidos por el marqués de Villena favor del príncipe Alfonso son  deponer a Enrique IV y elevarle al trono castellano como Alfonso XII.

Hacia mediados de septiembre de 1464 comenzaron las hostilidades, pequeños conflictos entre tropas nobiliarias de uno y otro bando, que representaban, en realidad, una situación de guerra civil encubierta. En octubre del mismo año, el marqués de Villena, como tutor del joven príncipe, mantuvo varias reuniones con los nobles para presentar un programa político alternativo. Posteriormente, y en medio de grandes presiones nobiliarias, Enrique IV aceptó a su hermano Alfonso como príncipe heredero, invistiéndole con el título de Príncipe de Asturias  el 4 de diciembre de 1464 aunque algunos días antes  el 30 de noviembre, el príncipe ya había sido proclamado como tal. Como colofón a la concordia, prácticamente todos los nobles de uno y otro bando firmaron la famosa Sentencia de Medina del Campo  el 16 de enero de 1465. Pero Enrique IV  decretará nula  la Concordia.

En mayo de 1465 Enrique IV y sus nobles afines comenzaron a estrechar el cerco, de manera solapada pero tenaz y constante, sobre Alfonso y sus aliados, refugiados en la que villa abulense de Arévalo que, a la postre, se convertiría en la capital de la corte alfonsina. Sin embargo, el príncipe Alfonso, guiado por los consejos del marqués de Villena y del arzobispo de Toledo, simuló escapar hacia Salamanca para girar en dirección hacia Ávila, ciudad en la que, el 5 de junio de 1465, tuvo lugar la llamada farsa de Ávila, en la cual los nobles, montando un cadalso en los muros de la villa, elevaron un muñeco que representaba al rey Enrique IV y, atendiendo a su pésimo gobierno y a otras graves acusaciones, le despojaron de la corona y del resto de los símbolos del poder regio, elevando en su lugar al joven Alfonso XII, que entonces contaba con tan solo 12 años. Desde Ávila, la noticia se expandió primero a las ciudades del reino cuyos dirigentes, urbanos, nobiliarios o eclesiásticos, estaban a favor del nuevo rey, especialmente Toledo, Sevilla, Jerez, Salamanca o Zamora; sin embargo, otras muchas ciudades, territorios y nobles permanecieron leales a Enrique IV.

El rey Alfonso instaló su corte en Arévalo.

En febrero de 1466, bajo la anuencia del arzobispo de Sevilla, Alonso de Fonseca el Viejo, alfonsinos y enriqueños se reunieron en Coca para establecer la paz. Entre los asuntos espinosos uno se llevó la palma: el plan alfonsino de casar a la infanta Isabel de Castilla con Pedro Girón.

Pedro Girón (Belmonte, 1423-Villarrubia de los Ojos, 1466), también conocido como Pedro Girón Acuña Pacheco, señor de Briones, maestre de la Orden de Calatrava (1445-1466) y I señor de Ureña. Como maestre de Calatrava debía de permanecer célibe, pero tuvo cuatro hijos con la sevillana Isabel de las Casas, que serían legitimados por Enrique IV y por el papa Pío II en 1459.

La muerte inesperada del maestre Girón frustró los acuerdos de Coca y acabó por precipitar los acontecimientos. El rey Alfonso, a pesar de la inmensa cantidad de documentos expedidos a las villas y nobles de su partido, se vio incapaz de detener las banderías, escaramuzas y, en general, el inicio de nuevos conflictos, lo que revelaba la vulnerabilidad de su posición como rey.

A ello contribuye que en 1467 Juan Pacheco une  el maestrazgo de Santiago a su marquesado de Villena.

En Olmedo, el día 20 de agosto de 1467, tiene lugar un enfrentamiento entre las tropas de Alfonso y las de Enrique. La batalla finalizó con un empate inesperado, pues ni dio la victoria total a Alfonso ni derrotó por completo a Enrique. El 16 de septiembre de 1467 los alfonsinos tomaron Segovia, tradicional feudo y corte de Enrique IV.

La existencia de dos reinados, dos reyes y dos cortes castellanas finalizó el 5 de julio de 1468, cuando Alfonso XII falleció en Cardeñosa (Ávila) de manera repentina. Los cronistas se dividen a la hora de ofrecer la causa de su muerte: pestilencia o envenenamiento.