jueves, 2 de febrero de 2012

Esteban Jamete.


Esteban Jamete o Xamete, Etienne Jamet.
Fue uno de los mejores artistas que trabajaron en España en la primera mitad del siglo XVI.

Hacia el año 1537 ejecutó, por encargo del arquitecto Alonso Covarrubias, los remates o candelabros de la portada de la capilla de la torre en la santa iglesia de Toledo. Con Bernardino Bonifacio y otros trabajó en 1539 en los adornos de la pared del crucero de la misma Catedral que está a espaldas de la fachada de los leones

 Su obra maestra es la portada del claustro de la Catedral de Cuenca, El Arco de Jamete, dentro del mismo templo, en uno de los cruceros, tanto por su magnitud cuanto por los primores de su adorno. Dicha obra fue costeada por el obispo Sebastián Ramírez, enamorado del arte y gran protector de artistas, por los años 1546 al 1550, según consta en unas tarjetas enlazadas entre los adornos de la misma portada.
Otras obras realizó Xamete en dicha Catedral, según consta en el libro de fábrica de este templo, en el que figuran partidas que se le entregaron por un diseño de monumento de Semana Santa y a cuenta del retablo de San Mateo y San Lorenzo y por ser del mismo estilo y época, así en escultura como en arquitectura, se infiere que debe ser obra suya también el retablo de San Fabián y San Sebastián.
Se sigue contra él un Proceso Inquisitorial. 

Esteban Jamete,  Etienne Jamet o Chamet. (1515 - 1565). Nace en Orleans, Francia, aunque desarrollo la mayor parte de su actividad en España.
En 1557, estando en Cuenca, fue detenido por la Inquisición y sometido a proceso por hereje, apóstata, factor y encubridor de herejes. En este enlace podemos ver el muy interesante documento de la ficha de su proceso inquisitorial.

Entre los que declararon a su favor se encontraba su amigo el escultor - entallador Pedro de Villadiego. Falleció mientras realizaba trabajos en Alarcón,  Cuenca. Suya es la portada y, probablemente, el retablo de la iglesia parroquial de Santa María del Campo. Residió en el Pueblo conquense de Castillo de Garcimuñoz.

Se conoce su estancia ya en España en 1535, en Medina del Campo trabajando en el Palacio de las Dueñas con diversas obras escultóricas. Después trabajará en Valladolid, León, Madrid y Úbeda (1541-1544), lugar donde desarrolló su mejor labor en la Iglesia Sacra Capilla del Salvador y muchas otras edificaciones en colaboración con el arquitecto Andrés de Vandelvira, y Toledo, en cuya Catedral realizará trabajos en la sillería del coro. 

Hacia 1545 se establece en Cuenca y trabaja en su catedral. Esculpe el trascoro, la portada de la Capilla de Santa Elena y, sobre todo, la portada de acceso al claustro, conocida como Arco de Jamete (1545-1550), una de las obras maestras del Renacimiento español.