domingo, 7 de junio de 2009

La Puerta del Sol. Madrid.

Reloj que recuerda que aquí estuvo el que perteneció al hospital del Buen Suceso.

Entre 1756 y 1760 el arquitecto Ventura Rodríguez dirigió los primeros derribos de las casas de las manzanas 205 y 206 que lindaban con la Puerta del Sol con el fin de construir un edificio donde estuviera centralizado el servicio de correos de la corte. Sin embargo, en 1768 Carlos III optó finalmente por encargar la construcción de la Real Casa de Correos al arquitecto francés Jaime Marquet. Este arquitecto vino a Madrid acompañando al duque de Alba de su embajada de París, para encargarse del empedrado de las calles de la ciudad, mientras que Ventura Rodríguez esperaba que sus proyectos de la Casa de Correos gustaran al monarca. El destino quiso que Marquet construyera la real casa y que Ventura Rodríguez se encargara de los empedrados, hecho que produjo el dicho popular de «al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador».El edificio que proyectó Marquet es de planta rectangular, está organizado en torno a dos patios interiores separados por una crujía y consta de cuatro fachadas, puesto que pudo construirse exento al abrirse en su parte trasera una nueva vía pública, que es la actual calle de San Ricardo. Visto en alzado, sus cuatro fachadas son de estilo clásico francés, compuestas por un zócalo, piso bajo, entresuelo y piso principal, destacando los tres vanos, la balconada y el portal de acceso del cuerpo central, así como el frontón que lo remata con esculturas de Antonio Primo. Tras albergar la Capitanía General, el Gobierno Militar y una guardia de prevención, en 1847 sus dependencias son objeto de una profunda reorganización al convertirse en la sede del Ministerio de la Gobernación, organismo básico en la España liberal, ya que será el que se encargue de todo lo referente a los gobernadores provinciales, consejos y diputaciones provinciales y ayuntamientos. No obstante, la planta baja del edificio siguió realizando sus funciones de correos y al año siguiente se instaló en la parte superior del edificio un telégrafo óptico central que comunicaba con el cuartel de guardias, luego sustituido por una estación central de telegrafía eléctrica situada en el patio. La reforma de la plaza de la Puerta del Sol realizada entre 1852 y 1862 no afectó al edificio, ya que en el concurso público de proyectos que convocó el ayuntamiento se incluía la condición indispensable de mantener la alineación que formaba el eje de la calle Mayor y la Carrera de San Jerónimo con la Real Casa de Correos. Son famosos los dos relojes de la casa, el primero y más antiguo está situado en la fachada principal y procede del antiguo hospital del Buen Suceso, que fue derribado cuando se produjo la reforma de la Puerta del Sol y, el segundo y más conocido, es el reloj que realizó Losada y precisó de la construcción de una torrecilla para su funcionamiento, que se verificó el 19 de noviembre de 1866. Después de la Guerra Civil, 1936-1939, y durante todo el régimen del general Francisco Franco la Real Casa de Correos se convirtió en la sede de la Dirección General de Seguridad del Estado. Con el advenimiento de la democracia y el desarrollo del estado de las autonomías, la Comunidad Autónoma de Madrid adquirió el edificio y encargó al arquitecto Ramón Valls Navascués las obras de adaptación para instalar algunas de sus dependencias entre 1985 y 1986. Entre 1996 y enero de 1998 el edificio ha sido de nuevo restaurado para embellecer la sede de la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, recuperando parte de su arquitectura original.
Es la antigua Fuente situada delante de la lonja de la fachada del hospital del Buen Suceso la que recoge como ditintivo de este lugar la cerámica de
La manzana contigua a la que ocupa la actual sede de la Comunidad de Madrid, antigua Real Casa de Correos, es la que ocupaba el convento de San Felipe el Real. Fundado el 9 de marzo de 1546 por fray Alonso de Madrid, padre provincial de la Orden los agustinos, estuvo situado en la calle Mayor esquina a Esparteros. Su fundación estuvo rodeada de una gran polémica, puesto que tanto el arzobispo de Toledo, Juan Martínez de Silíceo, como varios particulares, e incluso el propio Ayuntamiento –siendo corregidor don Sancho de Córdoba- se opusieron en un principio a su fundación. Apareció entonces la figura del príncipe Felipe, futuro Felipe II, quien tomo bajo su protección a los agustinos, e intercedió para que pudiera ser fundado. Así, el 9 de marzo de 1547, los religiosos tomaron posesión del convento, que en agradecimiento, fue titulado con el nombre de San Felipe el Real. En cuanto al edificio, todas las fuentes coinciden en el gran valor arquitectónico que tuvo, especialmente su claustro, realizado por Andrés de Nantes y restaurado por Francisco de Mora entorno a 1600. Según Antonio Ponz, todo él era de granito y piedra berroqueña, de orden dórico, y constaba de veintiocho arcos sobre pilares en cada uno de los dos cuerpos de que se componía. Pero el elemento más famoso de San Felipe el Real, era sin ninguna duda su famosa lonja, situada sobre unas covachuelas en donde se vendían los más variados productos, y que recibió el nombre de mentidero de la villa, lugar en donde se fraguaron los principales rumores de la Corte, y que tantas veces aparecieron en la literatura del Siglo de Oro. La desamortización de Mendizábal supuso el final de este emblemático lugar del Madrid del Antiguo Régimen. Así, el 13 de febrero de 1836 se ordenó su demolición, a la cual se procedió en 1838. Su lugar lo ocupa actualmente las llamadas Casas de Cordero, construidas entre 1842 y 1845.

Estas casas que llevan el nombre de su promotor, Santiago Alonso Cordero, fueron construidas entre 1842 y 1845 por el arquitecto Juan José Sánchez Pescador en el solar donde estuvo emplazado el convento de San Felipe el Real, fundado en 1547, desamortizado en 1836 y derribado en 1838. Fue el primer gran edificio de viviendas que tuvo la ciudad, consta de cuatro alturas sobre planta baja y presentaba una distribución de las viviendas ajustada a los distintos perfiles sociales y económicos de la época, localizándose las viviendas más lujosas en la parte central del edificio. Cuando se produjo la reforma de la Puerta del Sol, entre 1852 y 1862, se consiguió crear ese espacio público representativo que buscaba la clase política liberal, en parte gracias a las Casas de Cordero, pues el arquitecto Lucio del Valle unificó arquitectónicamente el conjunto de edificaciones de la plaza, tomándolas como modelo. Si observamos detenidamente la Puerta del Sol resulta que todas y cada una de las fachadas que dan a esta plaza tienen la misma altura y la misma disposición ordenada de vanos, balcones y pilastras que las Casas del Cordero. Como anécdota cabe decir que todavía se conserva en la esquina de las calles Mayor y de Esparteros el escudo del promotor de este edificio, en el que además estuvo mucho tiempo ubicado el Café Nuevo del Pombo. El Antiguo Café y Botilleria del Pombo ocupaba los sótanos de la finca de la calle Carretas a espaldas de la Casa de Correos, hoy sede del Gobierno Autónomo de Madrid, en la Puerta del Sol. Fue centro de la cultura liberal y vanguardista de la época, liderado por el genial periodista y escritor Ramón Gómez de la Serna, el mago de las letras creador de maravillosas greguerías y uno de los mayores exponentes del periodismo. La conocida tertulia del Café Pombo fue creada en 1912, estas tenían lugar el Sábado noche, donde los miembros del movimiento vanguardista, tanto renombrados como nuevos, se reunían para charlar pero una excepción se cernía en las conversaciones a petición de Gómez de la Serna. La política estaba vetada. Tambien en la Puerta del Sol, en los salones del Hotel de París, estuvo el Nuevo Café de la Montaña donde tenía lugar la tertulia a la que acudía Ramón del Valle Inclán.





Los toldos que podemos ver en el edificio del fondo, entre las calles Mayor y Arenal, se corresponden con la localización actual de la pasteleria de La Mallorquina.
Vistas de los lados este, norte y sur de la Puerta del Sol. El lado este estaba ocupado por la Fuente y el hospital del Buen Suceso, frente a él en la esquina con la Carrera de San Jerónimo el convento de la Victoria.


La iglesia del Buen Suceso y el hospital de San Andrés tiene su precedente en un hospital fundado por los Reyes Católicos en 1438 en la Puerta del Sol, en el arrabal fuera de la muralla en un humilladero que aquí había, para atender a los enfermos de la gran peste que se devclara este año. Los Reyés Católicos tenían un hospital itinerante que acompañaba a la corte española, el Real Hospital de la Corte, que fue fundado en Baza en 1489. El emperador Carlos V lo trasladó definitivamente en Madrid, mandando edificarlo fuera de los muros de la ciudad, junto a la Puerta del Sol en lo que ya era hospital de San Andrés. La iglesia fue construida posteriormente, y terminada en el año 1607. También conocido como Real Hospital de Corte, el nombre de Buen Suceso le viene de una imagen de la Virgen traída de Roma en 1612 por Gabriel Fontanel, hermano mayor de la enfermería del hospital, encontrada por dos frailes en una cueva y colocada en una capilla de la iglesia tras una solemne procesión, tomando desde entonces la denominación del Buen Suceso. Al ser bendecida por el papa Pablo V, éste exclamó, refiriéndose al hallazgo, que había sido un buen suceso. Durante el Antiguo Régimen fue muy frecuentado por criados de la Casa Real, guardias de corps, alabarderos, y personas vinculadas al gremio de plateros que instalaron allí su congregación.
En 1695 uno de los lienzos de la iglesia amenaza ruina. Se opta por ampliarla a costa de la lonja, aunque ello conlleva levantar una nueva fachada y modificar la cúpula. En la nueva fachada sobrevive, bajo un arco de medio punto entre dinteles, la antigua portada dórica con los escudos reales. La edificación se tuvo que adaptar a la forma trapezoidal de la parcela. La nueva iglesia se da por terminada en 1700. Durante el Levantamiento del 2 de mayo de 1808 sufre graves daños en su fachada e interior, volviéndose a reformar en 1839 bajo la dirección de Narciso Pascual y Colomer. Debido a la reforma de la Puerta del Sol, el 24 de febrero de 1854 comienza el derribo de la iglesia y el hospital. Del edificio sólo quedaron unas columnas, que fueron llevadas a la Casa de Bruguera, en el paseo de la Castellana, y el reloj, que fue trasladado al vecino Ministerio de la Gobernación, en donde estuvo hasta 1866. Sus cimientos fueron descubiertos en 2006, durante las obras para la construcción de la estación de cercanías de Sol. En su solar se levanta el Hotel París.
Ambos son trasladados al por entonces nuevo barrio de de Argüelles, en el actual solar de Princesa 43. En el año 1868 fue inaugurada la nueva Iglesia del Buen Suceso, ahora frente al edificio de El Corte Inglés.
La apertura la estación de cercanias y el fin de la remodelación de la Puerta del Sol pondrá de nuevo en valor este conjunto urbanístico.




El anunciode Tio Pepe, el único que se ha permitido que permanezca, está situado sobre lo que fue el Hospital y la iglesia del Buen Suceso.