Plaza de Oriente. Entre Palacio y el Teatro Real la estatua ecuestre de Felipe IV.

El actual conjuto de la Plaza de Oriente y los jardines que la flanquean no coincide con lo que fue la Plaza del Alcazar de Madrid, pues ésta se limitaba a lo que ahora es la Plaza de la Armeria. Este conjunto se abre derribando, dependencias del Alcazar despues de su incendio, el convento de San Gil y Santa Catalina de Sena, el juego de la pelota del Alcazar y reduciendo los jardines del Alcazar que llegaban hasta el convento de la Encarnación. Igualmente unas cincuenta casas y palacios del entorno de palacio desparecerán. La Plaza de Oriente, que sería el espacio entre el Palacio Real y el Teatro de la Opera, está flanqueada, segun miramos a Palacio, por los Jardines del cabo Noval a la derecha, junto a la Encarnación, y por los Jardines de Lepanto a la izquierda, junto a la calle de Requena. Rodean la Plaza de Oriente las estatuas de los reyes de la monarquía visigoda. A estos tres espacios en realidad les conocemos como Plaza de Oriente pero tienen cada uno de ellos su propio encanto. Paralelos a la calle Bailén y siguiendo la Plaza de La Armaria y la de la Catedral de Santa María la Real de La Almudena se encuentran los Jardines de Rebeque que nos llevan hacia el final de la Calle Mayor que se continua en la Cuesta de la Vega.
El actual conjuto de la Plaza de Oriente y los jardines que la flanquean no coincide con lo que fue la Plaza del Alcazar de Madrid, pues ésta se limitaba a lo que ahora es la Plaza de la Armeria. Este conjunto se abre derribando, dependencias del Alcazar despues de su incendio, el convento de San Gil y Santa Catalina de Sena, el juego de la pelota del Alcazar y reduciendo los jardines del Alcazar que llegaban hasta el convento de la Encarnación. Igualmente unas cincuenta casas y palacios del entorno de palacio desparecerán. La Plaza de Oriente, que sería el espacio entre el Palacio Real y el Teatro de la Opera, está flanqueada, segun miramos a Palacio, por los Jardines del cabo Noval a la derecha, junto a la Encarnación, y por los Jardines de Lepanto a la izquierda, junto a la calle de Requena. Rodean la Plaza de Oriente las estatuas de los reyes de la monarquía visigoda. A estos tres espacios en realidad les conocemos como Plaza de Oriente pero tienen cada uno de ellos su propio encanto. Paralelos a la calle Bailén y siguiendo la Plaza de La Armaria y la de la Catedral de Santa María la Real de La Almudena se encuentran los Jardines de Rebeque que nos llevan hacia el final de la Calle Mayor que se continua en la Cuesta de la Vega.
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