sábado, 30 de mayo de 2009

Fue, en Madrid. La Alcazaba, el Alcazar y la Plaza de Palacio, Palacio Real, Plaza de la Armeria y plaza de Oriente.





Vistas de la fachada oriental del Palacio Real de Madrid.



Vistas del Palacio Real desde la calle Bailén en su arranque en la Plaza de España. Estaba la Plaza de España ocupada por la fuente de Leganitos y el puente que cruzaba el arroyo de Leganitos; que nacia aquí, bajaba por la actual Cuesta de San Vicente, cruzaba los ahora Jardines de Sabatini y Campo del Moro, antes huertas de la Alvega; de La Vega, y la Sagra que Felipe II convierte en el parque y monte de los Venados, para desembocar en el río Manzanares. Al otro lado del Río se encontraba la Casa de Campo que Felipe II compra a los Vargas; la familia de la que era criado San Isidro, para con las huertas de la Alvega y la Sagra conseguir un importante terreno dedicado a prado y caza que rodeara el Alcazar. La propiedad de la Casa de Campo tambien se atribuye al arzobispo de Toledo el cardenal Gaspar de Quiroga. nacía en la Fuente de los Caños, denominada posteriormente de Leganitos. El arroyo Leganitos nacia en la fuente de Leganitos que desaparecio en el año 1769. La calle Leganitos, camino de el Pardo por la actual Princesa nacia en la Plaza de Santo Domingo y terminaba como ahora en la Plaza de España desde donde es Princesa y antes calle de las Minillas, ya junto a la Cerca.

La historia de la Casa de Campo comenzó con la decisión de Felipe II de trasladar la Corte a Madrid y residir en ella. El rey comienza a formar una finca que unía el Palacio con el cazadero de El Pardo. Desde Bruselas, en 1553, ordena que se adquiera la casa de campo de los Vargas, cuyo escudo continuará en la edificación hoy existente en la entrada del Puente del Rey. La compra se formalizó en 1556, considerándose esta fecha como año de la fundación de la Casa de Campo. Años después, el propio Felipe II ordenó la repoblación de la orilla derecha del Manzanares y las del arroyo Meaques, así como la de terrenos colindantes que iba añadiendo a la primitiva finca. Estas fincas eran de labor, alternándose los campos de cultivos y viñedos con los olivares. La heredad permanecería sin cambio alguno hasta Fernando VI, quién compra nuevas tierras y ordena su cerramiento mediante un muro de mampostería, de unos 16 kilómetros de largo por 12 pies de alto y 2 pies de grueso. En esta época la finca estaba unida al Monte de El Pardo sirviendo como territorio de caza.
Carlos III le dará un nuevo rumbo introduciendo ganadería y agricultura entre los fines del Real Bosque, que serían continuados por la Reina María Cristina. La Casa de Campo tuvo su administración propia y un nutrido número de empleados con sus residencias y hasta su camposanto. Carlos III introdujo la ganadería y la agricultura, que fue continuada por la Reina María Cristina, que quiso utilizar la posesión como lugar para practicar nuevas artes e ingenios agrícolas, ya utilizados en otras partes de Europa, para producir cosechas de mejor rendimiento, idea que no se llevó a cabo, aunque sí se construyó un hipódromo donde se celebraron carreras de caballos. La finca, tuvo su administración propia, así como numerosos empleados, residencias, un cementerio; era realmente, una ciudad.
Durante su historia abundan por doquier las concesiones: I en al año 1919 a los ganaderos del Reino que continuó hasta 1980; y en 1929 al Servicio de Plantas Medicinales del Ministerio de Agricultura; en 1931 se cede el parque para el disfrute de los vecinos de Madrid, aunque poco duró la etapa por el estallido de la guerra civil; durante ella, fue escenario de sangrientos combates y bombardeos levantándose multitud de construcciones militares, lo que afectó a sus edificaciones, tierras y bosques; en 1941 se cede una parte a la actual Real Sociedad Hípica Española, que revierte en 1984; en 1942 para la instalación de un campamento del Frente de Juventudes; en 1945 para la canalización del Manzanares; en 1948 para la ordenación del Paseo de Extremadura; en 1966 para el desdoblamiento del paseo del Marqués de Monistrol, Por fin en 1970, se formaliza el registro de la Casa de Campo como propiedad del pueblo de Madrid, pese a ser de su patrimonio desde el año 1931. Posteriormente, se fueron instalando diferentes estructuras de recreo, reunión y feriales, como la Feria del Campo, cuya concesión expiraba en 1980. Pero no todo ha sido en etrimento de su extensión y en concesiones. En 1971, se aprobó un plan para la ampliación del Parque en unas 400 hectáreas, localizadas entre los términos municipales de Madrid y Pozuelo de A1arcón, al noreste de los límites actuales. Alrededor de este núcleo se irán agregando fincas de labor y campos comprados a los colindantes. Con Fernando VI este sitio se declaró Bosque Real. Dada la finalidad cinegética y campestre de la finca y la proximidad de Palacio, la primitiva casa de campo de los Vargas se amplía para tener los aposentos reales para estos menesteres.

El Arroyo Meaques nace en el paraje conocido como Venta de la Rubia, en Alcorcón. Es el principal curso fluvial que abastece al lago de la Casa de Campo. Tributa en el río Manzanares, al sur del Puente del Rey y no lejos del puente de Segovia. Se edificaron un total de cinco sobre el arroyo de Meaques, igualmente diseñados por el citado arquitecto en el año 1780, de los cuales se conservan tres: el de la Agachadiza, el del Álamo Negro, también conocido como del Batán, y el de la Culebra. Este último es el de mayor valor artístico. De estilo barroco, toma su nombre de las formas ondulantes que configuran sus pretiles y combina el ladrillo con la piedra de granito.

Las fotografias siguientes corresponden a la Plaza de Oriente y Jardines de Lepanto, cuya construcción junto con la del Palacio y el Teatro Real supuso en los siglos XVIII y XIX un gran cambio en el aspecto de esta zona. La construcción de la catedral de La Almudena a lo largo del siglo XX, las sucesivas reformas de la Plaza de Oriente y las obras del aparcamiento en los años 90 del siglo pasado pusieron al descubierto las cimentaciones de las construciones que se han continuado a lo largo de los siglo, no olvidemos que nos econtramos en el corazón de la ciudad de Madrid.
Felipe II ya mandó derribar algunas casas situadas junto a la Plaza de Palacio, hoy plaza de la Armeria, y los Jardines de Lepanto para permitir una calle más ancha en el Alcazar y la iglesia de San Juan Bautista y hacia la Puerta de Guadalajara, en la ahora plazas de Herradores y del Comandante de las Morenas.
Junto a la Plaza de Palacio, ahora de la Armería, se situaban el convento y la iglesia de San Gil, casi pegada a la fachada del Alcazar. Este convento e iglesia se levantaron en lo que fue la iglesia de San Miguel de la Sagra, junto a la puerta de acceso al Alcazar. No se tienen noticias exactas sobre el origen y fundación de la parroquia de San Miguel de la Sagra, una de las más antiguas de la ciudad; no obstante, el primer dato que tenemos sobre su existencia es el Fuero de 1202. Situada próxima al Alcázar, el nombre le viene por estar situado cerca de un terreno denominado sagra, topónimo árabe que significa campo de cereales. Este primer edificio, que debió ser pequeño y poco capaz, fue derribado por orden de Carlos I con motivo de las obras de ampliación del Alcázar hacia el este, trasladándose a la calle San Gil, en la linde con San Juan que se hallaba en una pequeña loma, poco queda de la topografia de aquel Madrid en la Plaza de Ramales abierta en sus terrenos. Desde ese momento cambió su advocación a San Gil y San Miguel, añadiéndosele el título de «el Real», por ser parroquia de Palacio. Así, aquí fueron bautizados entre otros los infantes don Fernando, don Diego Félix, y el rey Felipe III. Poco más duró la parroquia de San Gil el Real, ya que cuando Felipe III volvió a instalar la Corte en Madrid en 1606, fundó sobre su edificio un convento e iglesia de franciscanos que siguió manteniendo la advocación de San Gil. Para eso, previamente extinguió la parroquia, cuya feligresía se incorporó a la cercana de San Juan. El Convento fue obra de Juan Gómez de Mora. En 1750, Sachetti reliza la alineación de la fschada del convento con el Palacio real, separados por la calle del Tesoro, luego Bailén. En 1996, las obras del aparacimiento de la plaza de oriente pusieron al descubierto sus cimientos y las tumbas de su cementerio, al igual que hicieron con restos de la muralla musulmana. El convento y su iglesia fueron derribados en 1809

Compartía manzana San Gil con el convento de Santa Catalina de Sena. Fue fundado por Catalina Téllez, camarera de Isabel la Católica, en 1510. En 1574 se trasladron a la Plaza de los Mostenses y en 1610 al edificio que dejo libre el Hospital general en la ahora Plaza de Las Cortes. En 1808 se derriba el convento y se levantan viviendas, una de las cuales está ahora ocupada por el hotel Villa Real. El duque de Medinaceli llevo a la comunidad a una casa de su propiedad en la calle Mesón de Paredes derribada en 1972. La misión de las monjas del convento de Santa Catalina de Sena era la enseñanza de las hijas de la nobleza.

Conocido popularmente por los madrileños como el convento de los Mostenses, fue fundado en 1611 bajo la advocación de San Norberto por la comunidad de Padres Canónigos Premostratenses, y con el favor del Cardenal Arzobispo de Toledo, Bernardo de Rojas y Sandoval, así como de Juan de Zúñiga, conde de Miranda y Presidente del Consejo de Castilla. La fundación se hizo en la calle de la Inquisición, sobre la iglesia y convento que dejaron en 1610 las monjas de Santa Catalina de Sena cuando se trasladaron a la actual plaza de las Cortes. En cuanto a su arquitectura destacaba sobre todo su iglesia, la cual, arruinada en 1740, fue reconstruida de nueva planta por el arquitecto Ventura Rodríguez, resultando uno de los templos más hermosos que tuvo Madrid. Resultaba de un gran interés la fachada principal, formada por un pórtico semicircular flanqueado por dos torres adornadas por columnas corintias. El pórtico era de tres entradas con cuatro columnas jónicas que adornaban la del medio. Sobre el pórtico, se levantaba un segundo cuerpo rematado por una estatua de San Norberto, realizada en piedra de Colmenar por Manuel Álvarez. Fue demolido durante la invasión francesa por orden de José Bonaparte, abriéndose en su lugar la plazuela de los Mostenses. Sobre esta plaza, se construyó en 1876 un mercado de hierro demolido en 1925 con motivo de las obras de la Gran Vía. En la actualidad, su solar lo ocupa la nueva plaza y mercado de los Mostenses.

Jardines de Lepanto a lo largo de la calle Bailén hacia la Catedral frente a la Plaza de la Armeria y la Plaza de la Almudena que separa la Catedral de la Plaza de la Armeria.