lunes, 7 de abril de 2008

Belmonte.
















































La primera referencia escrita de Belmonte es del siglo XIII sin que parezca aceptable su denominacion de "las Chozas", correspondiendo ésta a Villamayor de Santiago- Toponimia Conquense, Heliodoro Cordente Martinez, p, 44-45. Corresponde la toponimía de la Villa a su situación sobre un "Monte"; BEL-Monte. En 1323, el Infante don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X, construye el antiguo alcazar, del que ya poco queda. En 1371, Pedro I la incorpora a la corona de Castilla independizándola de la Tierra de Alarcón. En 1398, Enrique III dona Belmonte a Juan Fernández Pacheco, I marqués de Villena y conde de Escalona en Toledo, quien según documento fechado el 12 de octubre de 1456 levanta el Castillo en el cerro de San Cristobal y la muralla que rodea la localidad. Es iniciativa suya también la colegiata de San Bartolmé que comienza a levantarse en 1459. En Belmonte nace ya el II marqués de Villena, que es su señor desde 1467. La oposición de padre e hijo a la princesa Isabel en la guerra civil mantenida contra su sobrina la princesa Juana por el trono castellano es la causa de que Belmonte pase de nuevo a la Corona cuando Isabel es reina de Castilla.
En su Castillo de estilo gótico mudejar hay que destacar la escalera y los artesonados. Es el más singular de España en cuanto a su estructura. En la Colegiata, levantada sobre una iglesia visigoda, destaca la sillería del coro tallada para la catedral de Cuenca en 1454 con historias de la Biblia por Egas Cueman, padre de Enrique Egás -éste es descendiente de una familia de arquitectos y escultores de origen flamenco que trabajaron en Toledo en la segunda mitad del siglo XV. Su padre Egas Cueman, buen conocedor de la pintura flamenca como se advierte en el trasaltar de la catedral de Toledo, ejecutado en colaboración con Juan Guas. Trabajó también en el monasterio de Guadalupe, donde dejó los sepulcros de Gonzalo de Illescas y Alonso de Velasco, además de algunos grupos escultóricos en el claustro. Enrique Egas se formó al intervenir en los encargos familiares y trabajó con frecuencia en colaboración con su hermano Antón. Fue uno de los grandes arquitectos españoles del período comprendido entre finales del gótico y comienzos del Renacimiento. Su primera actuación fuera del marco familiar fue su intervención en el palacio del Infantado de Guadalajara, obra de Juan Guas, a quien sucedió, en 1496, como maestro de obras de la catedral de Toledo y del monasterio de San Juan de los Reyes, cuyo claustro es obra suya. Tabaja igualmente en las catedrales de Coria y Zaragoza-. Nos ocuparemos más detenidamente de la colegiata un poco más tarde. Junto con ella y el Castillo hay que mencionar el hospital de San Andrés para peregrinos y transeuentes, en estado ruinoso. Parte de sus retablos fueron llevados a la Colegiata. La vida municipal se mueve alrededor de la plaza mayor del Pilar desde donde se puede ver el colegio de los Trinitarios, dedicado a centro de usos sociales. El edificio de correos y telégrafos es el antiguo colegio de la Compañía de Jesús, que fue cárcel comarcal.
El gótico del siglo XV tiene uno de sus mejores edificios en la iglesia-colegiata de San Bartolomé. Es obra de los maestros Marquima y Bonifacio Martín. En esta iglesia, que fue erigida como Colegiata en 1459, se conservan los sepulcros de los miembros de la casa de Villena. Consta de tres naves, siendo más ancha la central, separadas por pilares cilíndricos con baquetones y sencillas bóvedas de crucería. El ábside, poligonal, tiene siete gajos con dos huecos de arcos ojivales que dan luz al altar, con un interesante retablo barroco del siglo XVII, y lateralmente, en exterior, cuenta con una torre cuadrada de dos tramos a los pies del edificio, contrafuertes en el ábside, huecos ojivales y atrio exterior. De sus dos portadas de acceso, la Puerta del Sol, a los pies, es de estilo gótico; la otra, la de los Perdones, es gótico-renacentista. Contiene magníficas tablas, un retablo mayor de Hernando de Espinosa, y otro retablo, en la capilla de los Gómez de León, es una posible obra de Diego de Tiedra; la capilla de la Purificación se dice obra de Esteban Jamete. Cuenta también con una extraordinaria rejería, obra de Juan Francés, y, en su mayor parte, de Hernando de Arenas. Fue el lugar de bautismo de fray Luís de León.
Fotografías del castillo y la colegiata de Belmonte, tomadas en julio de 2006.