lunes, 7 de abril de 2008

La actividad textil desarollada en las tierras de Cuenca.

La ciudad de Cuenca desarrolló desde el siglo XV una floreciente actividad textil que debido a la crisis de la ganadería trashumante en los años de depresión de la Mesta durante el siglo XVII decayó en una tejeduría barata.
Durante la primera mitad del siglo XVII la Mesta atravesará una importante crisis ya que a las alteraciones climáticas que esquilmaban los pastos y a las plagas de langostas se sumó un cambio en el paisaje agrario con la introducción de nuevos cultivos. Aumenta la plantación de vides, olivos y la siembra de cereales panificables más resistentes como el centeno. A estos factores habrá que añadir la subía en el precio del arriendo de los pastos de las dehesas, la subida de la sal y la necesidad de compartir pastos con las ovejas estantes, las llamadas churras o morenas.
Con fecha 10 de marzo del año 1649 el regidor de Cuenca presenta un Memorial ante el Consejo de Castilla en el que son analizas las causas de la decadencia y de la pérdida del ganado lanar del reino de Castilla. A lo largo del siglo XVIII la actividad textil se recupera en parte en la ciudad de Cuenca y así en el año 1700 los telares volvieron a incrementar su número llegando a contabilizarse 43, en el año 1727 su número aumento hasta 66 y en el año 1735 llegarían a unos 80. En los años posteriores la elevación del precio de la lana y la pérdida de los pedidos de las libreas de la familia real vuelven a sembrar la crisis en esta actividad en las tierras de la provincia de Cuenca. Un regenerador ilustrado como el que fue el arcediano don Antonio Palafox Croy restablece la manufactura local y contrata un artesano valenciano para la fábrica que abre en 1774 en la que se elaboraban sargas, paños, bayetas y alfombras y para la que consiguió de la Corona privilegios para sus trabajadores. La recuperación fue pasajera pues la decadencia de la ciudad ya era irreversible y se acentuó con el cierre de la Real Fabrica de Moneda en el año 1728.
La encuesta catastral de Ensenadad a mediados del siglo XVIII establece que los propietarios ganaderos de la ciudad de Cuenca eran dueños de unas 40.000 cabezas de ganado lanar merino. Se contabilizaron en la ciudad 3.550 cabezas de ganado cabrio, 35 caballos, 20 yeguas, 197 machos y mulas, 340 jumentos y jumentas, 270 vacas y 440 cerdos y cerdas y 1.721 colmenas. En el año 1780 la región mesteña de Cuenca tenía 533 ganaderos trashumantes que eran propietarios de 167.775 cabezas. Los 6.137 ganaderos estantes eran dueños de 527.857 cabezas. Los ganaderos eran en total 6.670 y el de cabezas de 695.632. Cuenca era de las cuatro regiones ganaderas de Castilla la que presentaba resultados más pobres. La ocupación y saqueo de las tropas napoleónicas llevará la ruina a la manufactura textil y con ella la pérdida de su ya precaria situación económica, situación de la que podemos decir que no ha habido recuperación.
Don Antonio Palafox sería obispo de Cuenca, pero en Ecuador, entre 1800 y 1802.